Ayudas para autónomos por cese de actividad 2017

Ayudas para autónomos por cese de actividad

A pesar de que el autónomo y el emprendimiento individual representan un motor imprescindible para la economía, la situación de desamparo a la que el autónomo se ve sujeto en muchos aspectos no se corresponde con las necesidades mínimas actuales que exigen dar cobertura social, proteger e incentivar este tipo de actividades y emprendimiento de una forma efectiva.

De esta manera, el autónomo se ve desprotegido frente a situaciones que afectan gravemente a su vida y que además suponen en muchos casos un agravio comparativo frente a otras fórmulas como el trabajo por cuenta ajena, el cooperativismo o los regímenes especiales.

Pero esta situación se hace todavía más grave cuando nos enfrentamos a una coyuntura en la que el trabajo autónomo se ha convertido no ya en una opción de libre elección, sino en la única salida para mucha gente que además se encuentra en situación de alto riesgo de exclusión social.

Efectivamente, el trabajo autónomo y el emprendimiento individual se han convertido, en muchos casos, en la única alternativa para la gran mayoría de parados de larga duración que superan los 50 años. Estos, a las dificultades propias del emprendedor, han de añadir:

  • Las escasas ayudas.
  • El riesgo que supone involucrar en mucho o poco su patrimonio y sus recursos sociales en el proyecto.
  • Financiaciones a corto plazo y con condiciones muy duras.
  • Un sistema de subvenciones que implica la realización de la inversión de forma inmediata frente a un futurible reembolso a medio plazo.
  • Unos costes de gestión y administración elevados.
  • Unas obligaciones fiscales desproporcionadas.

Los trabajadores autónomos frente al desempleo

Aunque la situación de agravio comparativo es general a todos los casos de ayudas a autónomos, en el caso que se expone, de un trabajador de más de cincuenta años y que se ve obligado a esta opción por primera vez, la situación se agrava, ya que no podrá acogerse a las mejoras voluntarias de cotización que le puedan suponer alcanzar una pensión de jubilación digna y suficiente.

Pero, además, en el caso de que su actividad no vaya bien, lo más frecuente es que se encuentre sin ayudas para un subsidio por desempleo o que estas sean mínimas en cuantía y duración, lo cual puede ocurrir por diversos motivos:

  • No haberse acogido a la opción voluntaria de cotización para la prestación por cese de actividad.
  • No tener cotizada dicha aportación voluntaria en los plazos mínimos establecidos, que serán de 48 meses anteriores al cese y, al menos, 12 meses de forma continuada justo antes de la solicitud.
  • Que no sea aprobada la solicitud por justificación insuficiente. Si bien es cierto que esta situación se mejora a partir de los cambios introducidos en 2015 y se alcanza la cifra del 47 % de solicitudes aprobadas en 2016 frente al 17 % que se venía aprobando hasta esas fechas, es cierto que las exigencias siguen siendo muy altas.
  • No estar al corriente de pago de las cuotas de la Seguridad Social a la fecha de la solicitud.
  • Haber perdido la licencia para ejercer la actividad por causa penal.

Ante esta situación, el trabajador autónomo que se ve obligado a cesar en su actividad por la falta de rentabilidad de la misma se enfrenta a una situación de desempleo muy dura y que suele verse agravada por alguna de las siguientes situaciones:

  • Un nivel de endeudamiento más o menos elevado y a corto plazo, derivado del propio riesgo del emprendedor.
  • Haber agotado las prestaciones por subsidio de desempleo acumuladas por trabajos anteriores por cuenta ajena, bien por haberla consumido al cobrarla en pago único para emprender su actividad de autónomos, o bien por haberla ido cobrando simultáneamente de forma periodificada y en las formas previstas como compatibles.
  • No poder reanudar la percepción del subsidio por desempleo acumulado bajo régimen general, porque el cese de actividad por autónomo no reúna los requisitos de despido improcedente o finalización de contrato o por cualquier otra causa como plazos mínimos de cotización o similares.

Qué ayudas amparan al autónomo en situación de cese de actividad sin derecho a prestación por desempleo?

Ante una situación en la que se verifica que no se puede cobrar ningún tipo de prestación por desempleo derivada de cotizaciones, al autónomo solo le quedan las siguientes opciones:

  • Inscribirse como demandante de empleo. Esto le posibilitará el acceso a cursos, que a veces son subvencionados, y a encontrar un trabajo y le dará derecho posterior a ayudas específicas para parados de larga duración como las RAI (renta activa de inserción) o el programa de activación para el empleo, PAE.
  • Conseguir un trabajo que cotice en régimen general de Seguridad Social
  • Si se consigue reunir al menos 3 meses de cotización y se tienen cargas familiares, puede solicitarse la prestación del subsidio por cotización insuficiente que, en el caso de no tener acreditadas responsabilidades familiares, exigirá una cotización de, al menos, 6 meses.
  • En el caso de que se hayan agotado todas las posibilidades de obtención de algún tipo de subsidio derivado de prestaciones laborales, aún queda la opción de las ayudas sociales, que son gestionadas por los organismos de asistencia social de las diferentes comunidades autónomas y que se concretan en diversos planes que pueden variar en cuanto a criterios de asignación, cuantías y plazos, de unas comunidades a otras.

Estas, denominadas rentas de integración, son la última válvula de escape para una situación como la que exponemos. Aunque su tramitación es lenta y minuciosa, merece la pena intentarlo y para ello has de estar empadronado donde la solicites y haber agotado los recursos de prestaciones por desempleo, como requisitos mínimos exigidos.

Como vemos, la situación de un autónomo ante el cese de actividad deriva en una serie de circunstancias que pueden complicar de forma significativa el acceso a subvenciones, prestaciones y ayudas a autónomos, siendo conveniente tener previsto en el proyecto la posibilidad de llegar a esta situación, asumiendo los riesgos justos e imprescindibles en cuanto a inversión y gasto y actuando con la mayor previsión posible con los requisitos de cotización para conseguir las percepciones necesarias.

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