La guía Imprescindible para hacerse Autónomo

La guía Imprescindible para hacerse Autónomo

Hacerse autónomo es la mejor salida si se tiene una idea de negocio y ganas de hacerla realidad. Sin embargo, hay muchos obstáculos en el camino para un emprendedor y pocos recursos para el autónomo. Estos trabajadores son unos verdaderos supervivientes de las trabas burocráticas, los impuestos y las condiciones laborales.

Si aún teniendo esto claro, continúas con la idea de ser autónomo, debes ponerte manos a la obra porque son muchos los trámites y requisitos. Esta guía es una gran ayuda para alcanzar el éxito que estas buscando, además puedes completarla con nuestro post: Recursos Online Para Emprendedores.

La guía del autónomo

Ventajas e inconvenientes

Las ventajas que tiene ser autónomo están claras para cualquier persona con inquietudes emprendedoras. Dar forma a una idea, hacerla realidad y conseguir el éxito empresarial es algo altamente satisfactorio. Para un autónomo, merece la pena correr el riesgo y hacer el esfuerzo por beneficios como la generación de empleo, aportaciones a la sociedad y ganancias económicas.

Por el lado contrario, los autónomos son el sector de trabajadores más sujetos a los vaivenes de la economía y con unos derechos sociales menos asegurados. El autónomo debe ganar para pagar su futura pensión, su posible prestación por desempleo y sus bajas laborales. Eso requiere ingresar el suficiente dinero para cumplir con todos esos compromisos económicos. A ello se suman los trámites legales necesarios para regularizarse.

Fases

Hacerse autónomo requiere un trabajo previo de maduración de ideas de negocio, análisis del sector en que quieres implantarte y captación de recursos, pero eso es solo el principio. Estas son las principales fases por las que todo autónomo debe pasar:

  • Tener en mente un negocio, en el sector que sea y con el enfoque que se prefiera, pero preferiblemente algo que posea un valor añadido y unas características diferenciadas del resto de la competencia.
  • Analizar el sector donde quieres implantarte y las empresas ya establecidas: Debes conocer las fortalezas y debilidades de la competencia.
  • Trazar un plan: El enfoque que des a tu idea puede ser la clave para el éxito o el fracaso de la misma. Debes estudiar tu target y adaptar tu oferta para conquistarlo.
  • Captación de recursos: Una vez conoces el terreno donde vas a pisar y estás decidido a poner a rodar tu idea, debes captar los recursos suficientes para dar los primeros pasos. Es bueno ser consciente de que los primeros tiempos son los más duros y, muchas veces, la amortización no llega hasta que no ha pasado la primera etapa de puesta en marcha.
  • Establecimiento de relaciones: No debes subestimar la importancia de un estudio de compras para saber a qué proveedores debes solicitar determinados productos o servicios. En esta fase, también debes establecer tu base de operaciones, es decir, tu sede, oficina o domicilio a efectos de notificaciones.
  • Trámites: Tras este trabajo previo, toca darse de alta como autónomo en Hacienda, en la Seguridad Social, en la Administración Local y en la delegación Territorial competente en materia de empleo.
  • Contratación de personal: Si tu negocio parte con buenas expectativas o grandes dimensiones, debes tener claras las necesidades de recursos humanos y presupuestarlas.
  • Vender y facturar: Por último, llega la parte que todo autónomo persigue, vender su producto, generar ganancias y facturar lo máximo posible. Para ello, hay que contar con los conocimientos y el personal especializado para llevar la contabilidad de la empresa.

Una vez conocidos estos pasos, puedes considerar un poco más en detalle las cuestiones más farragosas, que son las que, a veces, persuaden a muchos emprendedores para pasar a la acción y obstaculizan más el camino del emprendimiento. Hablamos de los trámites burocráticos. Explicamos los más importantes.

Trámites necesarios

Legalizar tu situación como trabajador autónomo exige darte de alta en diversas administraciones estatales y municipales como Hacienda, el Ayuntamiento, la Seguridad Social o la Delegación de Trabajo.

Para realizar una actividad por cuenta propia, necesitas el alta en Hacienda y la Seguridad Social y, si abres una instalación o local, también debes contar con la licencia del Ayuntamiento. En el caso de que vayas a reformar o dar un lavado de cara al establecimiento, hay que pedir un permiso de obras.

La Comunidad Autónoma en la que te establezcas debe estar al tanto de la puesta en marcha de esta actividad, por lo que se debe tramitar la comunicación de que abres un centro de trabajo. Además, los autónomos que contratan personal deben tramitar una determinada documentación como el alta en la Seguridad Social y registro de su contrato de trabajo, entre otros.

Hacienda

Más concretamente, para trabajar como autónomo, debes empezar dándote de alta en Hacienda. Esto se hace presentando los modelos 036 y 037, lo que se conoce como la declaración censal. De esta forma, notificas tus datos de identificación, el sector productivo y tipo de actividad en el que vas a operar, la dirección a efectos oficiales y la política tributaria.

Los modelos 036 y 037 deben ser tramitados por empresas o personas que desarrollen en España alguna actividad profesional o empresarial o dispongan de rentas o ingresos a los que se deba aplicar una retención.

La actividad se declara seleccionando alguno de los epígrafes incluidos en el Impuesto de Actividades Económicas, el conocido IAE. No obstante, solo estás obligado a pagar el IAE si facturas más de un millón de euros anuales.

 

Éxito autónomo

 

Seguridad Social

Antes de que pase un mes después de haberte dado de alta en Hacienda, tendrás que hacer lo mismo en la Seguridad Social, inscribiéndote en el Régimen Especial de Trabajadores Autónomos. Este trámite se realiza mediante la cumplimentación del modelo TA0521, añadiendo una fotocopia de tu documento nacional de identidad y otra del alta que habrás tramitado previamente en la administración de Hacienda.

Es en ese momento cuando determinas la base de las coberturas por las que cotizas. Este paso es clave porque se definen las prestaciones por desempleo, enfermedad profesional o accidente en el puesto de trabajo.

Si en tu ocupación como trabajador autónomo no vas a generar unos ingresos superiores al Salario Mínimo Interprofesional, no está del todo claro que sea necesario que te des de alta en la Seguridad Social ni que tengas que pagar la cuota de más de 250 euros mensuales.

Así lo avala una sentencia de 2007 del Tribunal Supremo que ha sido utilizada con éxito en recursos judiciales por autónomos que en su día fueron sancionados y que, al tener ganancias inferiores al SMI, han podido evitar dicha sanción. No obstante, la precaución es la regla obligada en estos casos.

Permisos municipales

A la hora de abrir un negocio en un local, necesitas que la administración municipal te conceda un permiso. La suma a pagar por dicha licencia es la resultante de tener en consideración la proximidad del negocio a los puntos neurálgicos de actividad comercial, los metros cuadrados de superficie que ocupa y el sector económico o de actividad en que se va a desarrollar.

Cuando un negocio genera más basura, altera el medio ambiente o supone algún tipo de riesgos para la salud de las personas, suele tener más carga económica que aquel que pasa desapercibido y no altera el normal desarrollo de la vida y el entorno.

Siguiendo esta lógica, hay una clasificación de actividades que las divide en calificadas, cuya licencia tiene un coste mayor y exige más requisitos y el anexo de un proyecto técnico, las que son inocuas y las que están exentas por pasar totalmente desapercibidas al realizarse en un local sin atención al público ni interacción con el entorno.

La lentitud de la burocracia municipal ha propiciado que muchos negocios comiencen su actividad una vez han solicitado la licencia, tras comprobar el cumplimiento de todos los requisitos para asegurarse de su aprobación, pero sin haberla obtenido aún.

Otro de los permisos que se tramitan en el Ayuntamiento, normalmente, en el área de urbanismo es la licencia de obras, en caso de que necesites reformar o cambiar tu negocio con la intervención de trabajos de albañilería, fontanería, etc. Hay permisos de obra mayor o menor, dependiendo del calado de las acciones. Esto va en consonancia con las tasas a abonar.

Administración con las competencias de empleo

Las comunidades autónomas con las competencias en empleo también entran en este periplo burocrático al que se deben someter los trabajadores autónomos. Uno de los trámites a realizar en la delegación territorial de trabajo o de empleo es la comunicación de que se va a abrir un centro de trabajo o, en su caso, de que se va a retomar la actividad en el mismo tras un periodo de cese.

Libros de visitas

El libro de visitas es un documento que deben tener los autónomos cuando reciben una inspección de trabajo y la Seguridad Social. Los trabajadores de la inspección plasman allí las cuestiones que se deriven de su revisión.

No obstante, desde 2016, no es obligatorio estar en posesión del libro de visitas. Se puede disponer de forma escrita de las diligencias y notificaciones realizadas por la Inspección.

Siguiente paso, facturar

Una vez hayas atravesado todo este largo trayecto de trámites y papeleos, puedes centrarte en aquello que más te gusta: impulsar tu idea de negocio y comenzar a facturar. Para ello, se abre ante ti otro ámbito importante que todo autónomo debe conocer al detalle: la contabilidad en la empresa. Conocer las facturas, cómo se hacen y llevar una contabilidad son cuestiones necesarias desde el minuto uno. Pero si ya has superado la fase del papeleo, los obstáculos más importantes ya han sido superados.

Se pueden conocer más detalles y recursos para autónomos en los siguientes enlaces:

http://infoautonomos.eleconomista.es/hacerse-autonomo/

http://infoautonomos.eleconomista.es/ayudas-subvenciones-autonomos/ayudas-y-subvenciones-para-autonomos/

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